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    Keanu Reeves aprendió a montar en moto para una película y se convirtió en una forma de vida: "Cuando no monto, sufro abstinencia"
    Alicia P. Ferreirós
    Amante de las series y gran aficionada al terror, la ciencia ficción, la crónica negra y el ‘true crime’.

    El protagonista de 'Matrix' y 'John Wick' no solo se dedica a actuar. También posee una empresa dedicada a la fabricación de motos personalizadas.

    Escuchar a Keanu Reeves hablar de su pasión por las motos resulta inspirador. El intérprete lleva casi 40 años haciendo películas y, aunque ser actor es su trabajo soñado desde que era un niño, hace tiempo que lo combina con su otra gran pasión. Desde hace casi también cuatro décadas, cuando por fin tuvo la oportunidad de subirse a una por primera vez, las motocicletas se convirtieron en su estilo de vida y, desde el año 2011, hace ahora ya más de 10 años, también forman parte de su actividad profesional al margen de la industria cinematográfica.

    En el año 2011 la estrella de Matrix y John Wick, que ahora acaba de estrenar su cuarta película en salas de cine, fundó Arch Motorcycle junto a Gard Hollinger, una empresa dedicada a la creación de motocicletas hechas a mano, personalizadas y a medida en la que comprar uno de estos vehículos sería un verdadero sueño para cualquier motero. Aunque son bastante inasequibles. La fundación de esta empresa ha supuesto cumplir un sueño para Reeves, que a través de ella puede custodiar un impresionante garaje repleto de modelos impensables que se suman a los que él mismo posee a título individual y que también son verdaderas reliquias.

    Reeves están tan orgulloso de Arch Motorcycle que no ha dudado en enseñar su garaje en más de una ocasión. De hecho, especialmente conocida es la visita a su cueva de las maravillas particular que concedió a la revista GQ en 2019, acompañada de una entrevista especialmente centrada en motos en las que transpiraba amor incondicional hacia estos vehículos.

    Es su cualidad visceral, la vibración, el viento, el sonido. Es realmente un gran lugar para pensar, sentir, escapar. Cuando no monto en motocicleta, tengo abstinencia. No es bueno para mi salud

    De hecho, su obsesión por las motos es tal que incluso reconocía haberse saltado algún que otro contrato: "En el pasado hubo contratos que decían que no podía montar en moto. Eres una activo y no quieren que te estrelles. Así que yo a veces prestaba atención a aquello y otras no. Ups", admitía Keanu divertido.

    "¿Cuándo te conviertes en un coleccionista? ¿Cuando tienes más de una, más de dos o más de tres? ¿Es más de tres? Entonces apenas soy un coleccionista". Sin embargo, Keanu Reeves tiene auténticas joyas en el garaje de Arch Motorcycle, entre las que se encuentra la segunda moto que se compró, una 1973 Mark 2A Norton Commando, a la que le tiene mucho cariño porque con ella "ha pasado muy buenos momentos" y que le sirvió para el rodaje de Mi Idaho Privado (1991), en la que tenía que conducir el mismo modelo.

    Además, a lo largo de su carrera ha podido disfrutar de su pasión en algunos rodajes, como Reacción en cadena (1996), John Wick: Capítulo 3 - Parabellum (2019) y, de algún modo, también en la trilogía Matrix, puesto que, aunque no era él quien conducía, Matrix Reloaded (2003) albergaba una escena protagonizada por una espectacular Ducati. Otro de los modelos que guarda con mimo y que no duda en enseñar a cámara.

    "Es una moto espectacular, una moto preciosa. Ducati hizo una edición especial, en una especie de verde Matrix. [...] Carrie Anne Moss, que nunca había montado en moto en su vida, aprendió a montar una Ducati 998. ¡Guau!", recuerda con admiración. "La moto la tenían las Wachowski, guionistas y directoras de la trilogía Matrix. Nos hemos convertido en los custodios de la moto".

    Aprendí a montar en moto mientras rodaba una película en Munich. Había una mujer joven que tenía una Enduro y le pregunté si me enseñaría a montarla. Y cuando volví a Los Angeles, en el 86 u 87, me compré mi primera moto

    Según Reeves, fue en el año 86 aproximadamente cuando comenzó a montar, más o menos al mismo tiempo que comenzaba su trayectoria como actor, aunque también recuerda que, ya desde muy niño, se sentía muy atraído por las motos y todo lo que rodeaba aquello: "Donde yo crecí, en Toronto, cada verano las bandas de moteros venían a un lugar llamado Yorkville. Aquellas motos, aquellas personas, aquellos piratas creo que tocaron de lleno a ese niño de 10 años de alguna manera".

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