Carlitos tiene 12 años y desea dos cosas: una familia y jugar al fútbol. Pero es huérfano, y don Hipólito, el director del orfanato donde reside, odia el deporte. Lo único bueno del orfanato es que Carlitos comparte sus penas, pero también entrañables momentos de diversión, alegría y trastadas, con sus amigos: Trampas, el ...