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4,0
Publicada el 16 de marzo de 2025
"2001: Una Odisea Del Espacio" es un legendario clásico de ciencia ficción, dirigido por Stanley Kubrick, considerada película de culto. Tras el éxito de su comedia negra, "Dr. Strangelove" (1964), protagonizada por el reconocido Peter Sellers, el legendario director Stanley Kubrick ("Espartaco", 1960) concretará una obsesión desarrollada en los 50s a partir de su gusto por el cine de ciencia ficción de aquella época, pero visionada a partir de una concepción narrativa y visual colosal, que permitiera, por ejemplo, poder exponer las razones de una supuesta existencia extraterrestre y el impacto que ese descubrimiento y quizás esa verdad tendría sobre la humanidad, acaso uno de nuestros grandes anhelos por concretar. Para ello, Kubrick se unirá al reconocido escritor de ciencia ficción Arthur C. Clarke para desarrollar un guión basado en la misma obra de Clarke, "El Centinela" (1951) y "El Fin De La Infancia" (1953), relatos que profundizan cuestiones filosóficas sobre la evolución del hombre y evidencia de comunicación extraterrestre a partir de descubrimientos en misiones lunares y otras a través del Universo. Sin embargo, Kubrick nunca renunciaría a una intención preliminar de filmar un documental mitológico sobre el origen del hombre, y prueba de ello es el detallado y simbólico estilo narrativo del film, narrado en episodios cíclicos. Kubrick, entonces, desarrollará un documental sobre el espacio con algún matiz dramático, caracterizado por un peculiar estilo abstracto, aunque autocomplaciente y autoconsciente de su propia magnitud y relevancia, y en el que el espectador tendrá la opción de interpretarla de forma bastante personal, aunque a grandes rasgos se adviertan dos hilos argumentativos separados, que podrían mantenerse separados sin mayor problema, aunque podrían también relacionarse en un todo más macro-estructural.

De esta forma, tenemos la temática de la rebelión de las máquinas (que es secundaria en el film) y la del monolito inteligente, que es la principal y más importante. La historia de la rebelión de HAL 9000 es entretenida y aunque menos filosófica que la trama principal del monolito, propone un interesante thriller espacial de una máquina que se vuelve consciente de que manifestando fallas puede ser desconectada, por lo que no tiene mayores problemas para sabotear la misión que se le ha indicado y asesinar a los astronautas para evitar ser destruida. Kubrick esboza una inquietud que ya en aquellos años despertaba interés e inquietud con el desarrollo de la robótica y los albores de la inteligencia artificial. En tanto, en la trama principal, el protagonista simbólico es un obelisco plano o monolito, cuya enigmática aparición se relaciona estrechamente con el origen, presente y futuro de la humanidad como especie. La primera vez que aparece será hace millones de años atrás en algún lugar de África y posibilitará que un clan de prehumanos que pasan hambre, frío y miedo, desarrollen su inteligencia a partir del desarrollo de su cerebro y la introducción de conocimientos, que terminarán por darles herramientas para sobrevivir y evolucionar. La conciencia de poder usar lo que los rodea, en concreto los huesos de animales esparcidos por el suelo, para enfrentar al otro grupo de homínidos que le quitaron el charco de agua (su reserva vital), para cazar y poder alimentarse y para defenderse del ataque de otras bestias, simboliza el salto evolutivo del primer grupo que ahora tienen los recursos y la inteligencia para poder dominar su entorno. Sin embargo, todo ha sido posible gracias a la aparición del monolito y su impacto es extraordinariamente fundamental para la evolución humana.

La segunda vez que aparece el monolito será en el siglo XX, varios millones de años después de su primera aparición, el hombre se encuentra colonizando la luna, en donde encontrarán un campo magnético y al excavar un monolito plano similar al primero. Impactados por el descubrimiento, los científicos deciden ocultar el descubrimiento, aunque están conscientes de que se trata de la primera prueba irrefutable de la existencia de vida inteligente fuera de la Tierra. Sin embargo, la conducta de estos humanos del siglo XX se debate entre el mismo asombro e incomprensión con que los primeros homínidos lo hicieron hace millones de años y una conducta darwinesca de fotografiarse con el extraño objeto, que no hace que despertar al monolito y enviar una señal a los creadores hasta Júpiter, dándoles a entender que los humanos han alcanzado otra etapa de conocimiento y conciencia de su existencia y origen y ya están listos para el siguiente paso. La tercera aparición del monolito se dará luego que la Tierra haya podido organizar y enviar una misión a Júpiter para poder comprender la señal del monolito anterior. Sin embargo, luego del episodio de rebelión de la máquina HAL 9000 (que es la historia secundaria y paralela que Kubrick desarrolla) sólo un astronauta, Dave Bowman alcanza a llegar a la órbita del gigante gaseoso, en donde experimentará un viaje tan alucinante como espeluznante a través de un abismo espacial cuando su nave sea absorbida por el monolito, mostrándole una infinidad de paisajes espaciales de remota distancia en el cosmos, así como otros mundos misteriosos. Bowman ha descubierto que ese monolito es una puerta para viajar al infinito.

La cuarta y última aparición de un monolito es quizás la más desconcertante y, al mismo tiempo, inquietante. Después de quedar inconsciente por la velocidad y trasfondo del viaje intergaláctico que experimentó, Bowman aparece en una habitación que le resulta familiar, ya que se encuentra viviendo en una suite de estilo rococó o renacentista. A pesar de reconocer el estilo, Bowman se da cuenta que está lejos de la Tierra y que se esconde algo tenebrosamente artificial en todo, cómo si una inteligencia mayor lo hubiese capturado y puesto en ese lugar imitando todo lo que le parece normal y proporcionándole todo lo que necesita y que él cree requiere para vivir. El problema es que nunca aparece esa criatura o ser inteligente. Luego de un tiempo encerrado, y cercana su muerte, Bowman verá la aparición de un cuarto monolito que se para frente a él y que dará origen a un embrión fantasmagórico, que supone el siguiente en la evolución del hombre, tras la muerte del astronauta Bowman. Este nuevo ser, así como el hombre del siglo XX y el del futuro reciente, descendientes todos del homínido original, y finalmente ha concluido su evolución en la forma de un humano superdesarrollado, que tiene la habilidad de viajar a través del cosmo al no estar esclavizado a su forma humana, ya que ha desarollado una habilidad espiritual.

Una historia increíble y notable que ciertamente no fue fácil de dirigir para el público de aquellos años, sobre todo considerando la decisión de Kubrick de contarla utilizando mucho simbolismo, abstracción y surrealismo en imágenes de fuerte impacto visual y emblemático. Cabe señalar que, a pesar de parecer muy pretensiosa, "2001: A Space Odyssey" (1968) es, a ciencia cierta, una de las películas de ciencia ficción más sólidas y ambiciosas de la historia, siendo considerada por varios críticos como la cúspide del género, y no sólo por su alcances filosóficos y dramáticos, sino también por su despampanante factura técnica. Al respecto, cabe señalar que el film destaca inevitablemente por su realismo científico, en especial por su respeto a las verdaderas leyes de la física y por sus increíbles efectos especial, que sorprender incluso en pleno siglo XXI. No es de extrañar que debido a que el propio Kubrick estuvo a cargo de la producción del film, se preocupara de hacer de esta aventura cinematográfica un alarde de realismo científico, haciéndose él mismo cargo de los efectos especiales, con escenas impresionantes como el ensamble de la lanzadera con la estación espacial, la ausencia de sonido en el espacio, la fuerza gravitatoria, el diseño del transbordador espacial y el detalle de acciones cotidianas dentro de él como una caminata de ejercicio o una simple siesta, que dan cuenta de un director obsesivo y detallista como pocos, y que revolucionó el cine de ciencia ficción.

El diseño artístico del film también destaca con los increíbles diseños externos y decorados internos de la estación espacial, que no cabe duda inspirarían a George Lucas para su renombrada Saga "Star Wars" (1977-2019), en donde destacan las cámaras internas y laboratorios de la estación espacial como las cápsulas de exploración, y las icónicas imágenes estelares del universo que sorprenden por su sofisticación y detallismo en una época en el hombre se encontraba en un período de inusitado desarrollo tecnológico, y que lo llevaría a aterrizar por primera vez en la Luna al año siguiente del estreno de "2001: A Space Odyssey" (1968). Tampoco se queda atrás la fotografía, a cargo del doble ganador del Oscar, Geoffrey Unsworth ("Cabaret", 1972) de una naturaleza muy diáfana y luz muy suave, con abundante uso del color blanco, lo que le otorgó una sensación de racionalidad y artificialidad que emula su evocación narrativa de inteligencia extraterrestres detrás de nuestro origen y evolución como especie. Una omnipresencia del blanco como lo más puro y antagónico a la oscuridad, no necesariamente para los humanos, sino que para cualquier clase de vida inteligente que nos espere allá afuera. Siguiendo con los grandes aciertos del film, encontramos su música, en la que Kubrick realiza también una suerte de viaje por la evolución. Así, incluyendo piezas clásicas del alemán Richard Strauss, el austríaco Johann Strauss Jr. y el húngaro György Ligeti, logrando momentos de gran impacto musical como aquella icónica en la que el homínido descubre el uso del hueso mientras suena "Así Habló Zaratustra" (1896) de Richard Strauss y su réplica en la aparición del nuevo embrión, así como la pieza "Requiem" (1963) y otras piezas de Ligeti ("Lux Aeterna", 1966; "Atmospheres", 1961) para las apariciones del monolito y el viaje interestelar de Bowman por el cosmos tras llegar a la órbita de Júpiter.

"2001: A Space Odyssey" (1968) fue nominada a 4 premios Oscar, incluyendo a mejor director, mejor guión original y mejor dirección artística, quedándose sólo con uno, a los mejores efectos especiales. Por otra parte, de las 5 nominaciones al BAFTA, a la mejor película, mejor director, mejor fotografía, mejor sonido y mejor diseño de producción, se quedaría con los tres últimos. También fue galardonada con el Premio David Di Donatello a la mejor película extranjera y nominada al Premio del Sindicato de Directores (DGA) al mejor director.

Las actuaciones son uno de los puntos más planos del film, Kubrick nunca tuvo en consideración que resaltara sobre su narrativa y estética. El reducido reparto está encabezado por Keir Dullea ("David And Lisa", 1962) como el Dr. David Bowman. Gary Lockwood ("Firecreek", 1968) encarna al Dr. Frank Poole. William Sylvester ("Devil Doll", 1964) como el Dr. Heywood Floyd. Y Douglas Rain como la voz de HAL 9000.

En definitiva, un legendario clásico de ciencia ficción, una película fascinante por su propuesta narrativa y su innegable brillantez en su factura técnica, que la sitúan como una de las obras más simbólicas, influyentes y trascendentales de la historia del cine.

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