Ya comenté que el documental sobre Los Beckham nos dio una lección que hemos tardado 20 años en comprender y esta trata de Victoria y de cómo la hemos tratado a lo largo de los años. Uno de los principales focos de atención sobre su persona siempre ha sido el físico. Como ya sabes, a las mujeres no se nos pasa ni una vez la mano, ¡que se lo digan a Meg Ryan! Nunca somos lo suficientemente delgadas, guapas, atractivas, listas o talentosas. Siempre se espera de nosotras una vuelta más de tuerca bajo la tiranía de un heteropatriarcado que cada vez creíamos más muerto y a veces resulta que solo estaba de parranda. Pero no, no, que no te engañen, que sí que queremos coger la sartén por el mango y ser nosotras mismas las que dictemos lo que nos apetece hacer.
En este contexto, como decía, el prisma desde el que siempre hemos observado a la Posh Spice ha sido bastante duro. Puede que quizás alimentado por una generación que no tenía asentadas las bases de que las mujeres tenemos que ayudar a otras mujeres, algo que radica en la sociedad y la educación. Quizás simplemente sentíamos envidia de ella o solo nos movíamos al ritmo de la música, que por supuesto sonaba toda igual estando en cabina los de siempre.
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El peso de Victoria Beckham ha sido un tema de conversación cuyo interés ha ido fluctuando a lo largo de los años: desde insinuar que tenía trastornos alimenticios, hasta verse obligada a pesarse en directo en un programa de televisión pasando por los comentarios de los medios sobre que lleva comiendo lo mismo los últimos 20 años para no engordar ni un gramo. Sin embargo, ella misma se encargó de desmentir esto en unas declaraciones que ofreció al portal Net-A-Porter: "Como muchísimo pescado fresco, verduras y ensaladas, así como semillas y nueces. Me encanta la fruta, pero la verdad es que no la tomo muy a menudo porque me hace sentir bastante llena e hinchada", explicó la diseñadora británica.
Además, quiso esclarecer que es bastante flexible en lo que respecta a la comida y destacó lo mucho que disfruta de salir a cenar con su marido y sus amigos. "Sin embargo, me doy cuenta de cuando me alimento mejor, ya que mi piel está más radiante, mis ojos más blancos y tengo mucha más energía", confesó, y es que lo que dice la exSpice es cierto. "Soy muy disciplinada con mis hábitos alimenticios porque siento que puedo sacar el máximo rendimiento de mí misma de esa forma. Mis pequeñas recompensas son algunas copas de vino tinto y el tequila. Además, ¡me encantan los carbohidratos! También como muchos aguacates, que tienen grasa buena, como sucede con el salmón. Y es que con cuatro hijos y mi trabajo hacer esto es una forma de garantizar que puedo dar el 100% de mí misma", afirmó para Net-A-Porter.
Para terminar, en la misma entrevista la inglesa confesó que normalmente comienza su día tomando tres cucharaditas de vinagre de manzana seguidas de una taza de agua caliente con limón y varios cafés.