Estuvimos a punto de no conocer a Rambo. Si hubiera sido por Sylvester Stallone, habría cogido los brutos de la película y los habría prendido fuego hasta verlos desaparecer por completo. Al menos, esos fueron los deseos del actor después de ver el primer montaje de la cinta que terminaría convirtiéndose en un hito del cine de acción. Por suerte, pasó por un proceso de cambio que hizo que la cinta fuese tal y como todos la recordamos: un clásico.
"Originalmente duraba tres horas. Pasaba una hora y media en el bosque persiguiendo tipos e iba siendo pontificado a lo largo del metraje. Por ejemplo, disparaba a un búho y llegaba un albatro y le decía: 'Quédatelo, hijo de p**a come ratones'. Había líneas como que venía un policía y me decía: '¿a dónde crees que vas?'. Yo respondía: '¿Has visto Easy Rider? yo soy Easy Walker", comentó Stallone en un programa antiguo de Howard Stern.
Cuando vio este corte, el actor de Rocky quiso acabar con todo.
Iba a matar mi carrera. Cuando lo hicimos era tan malo... al menos eso pensé y mis managers también, los dos vomitamos juntos en los pasillos. Intentamos comprarla y quemar los negativos. Te lo juro por mis hijos, intentamos comprarla y quemar los negativos
Stallone, que asegura que "preguntaron a cada actor establecido" antes de pensar en él, decidió intervenir en el proceso y les hizo una sugerencia: "Una buena idea: corta todos mis diálogos. Cada frase. Y que los demás hablen por mí. Lo cual, por cierto, no es una mala manera de vivir en general. Pasamos de tres horas a 90 minutos".
Como señala Howard Stern, esa figura del héroe mudo que demuestra lo que vale a través de sus actos y no de sus palabras es algo aplicable a una gran cantidad de personajes después de él.
Rambo está basada en la novela First Blood, escrita por David Morrell en 1972, y muchos antes que Stallone habían intentado adaptarla sin éxito. Cuando el héroe de acción tomó las riendas, la convirtió en una de las películas más taquilleras de 1982, el primer éxito de Hollywood en la taquilla de China y un absoluto triunfo en el género que ha derivado en series, novelas, videojuegos y una franquicia cinematográfica.