Nadie se libra del fracaso en la industria del cine. Cada proyecto siempre es un riesgo y, aunque con un buen equipo y una buena idea las cosas pueden salir muy bien, el éxito nunca está asegurado.
Es lo que le ocurrió al wéstern más caro de todos los tiempos: El llanero solitario (2013). Su presupuesto fue de unos 250 millones de dólares, pero fue un fracaso. Y eso que contaba con el sello de uno de los mejores productores de 'blockbuster' de Hollywood: Jerry Bruckheimer. También con Johnny Depp como protagonista. No sirvió de nada. El filme provocó pérdidas de entre 160 y 190 millones de dólares.
El llanero solitario, dirigida por Gore Verbinski, sigue a Tonto, un nativo americano con mucha experiencia en batalla que narra la increíble historia de John Reid, una leyenda de los Estados Unidos. La peculiar pareja se ve obligada a unir fuerzas para luchar contra el crimen y la codicia. Depp se metió en la piel de tonto y Armie Hammer en la de John Reid.
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La película de Verbinski se enfrentó a retrasos, 'reshoots', escenarios muy caros y excesivos efectos especiales. De ahí que tuviera un presupuesto tan hinchado. Screen Rant, por ejemplo, afirma que el verdadero precio de la película fue, ajustando la inflación, de 294 millones de dólares. En taquilla recaudó, en todo el mundo, más de 260 millones de dólares.
Aunque El llanero solitario tenía muchos ingredientes atractivos, la crítica odió el filme. Tiene una nota de un 31% en Rotten Tomatoes y el consenso de la prensa especializada dice de ella que tiene "un guion insulso y una duración y acción exageradas".
Pese a las malas críticas y la mala recaudación, El llanero solitario se coló en los Oscar de 2014. Sumó dos nominaciones: Mejor maquillaje y peluquería y Mejores efectos visuales. Se fue con las manos vacías. En la primera categoría se llevó el premio Dallas Buyers Club (2013) y en la segunda Gravity (2013).