Es cada vez más frecuente encontrarse con algún momento de decepción en una película de terror, sea de gran estudio o algo más barato e independiente. Intentando causar impresión a base de gore, se incluyen momentos de susto donde se desata un montón de sangre. Pero la sangre no es real, es un pegote que se nota que está hecho con CGI y no tiene viscosidad o carácter orgánico que caracteriza a este líquido en nuestros cuerpos.
La sangre es un elemento de impacto, pero cada vez resulta menos desagradable y más carente de capacidad de suspender nuestra incredulidad ante lo que vemos. Pasa también con miembros cercenados u otros elementos aparentemente salvajes pero que quedan diluidos por efectos digitales que lucen pobres.
La sangre falsa
Franquicias como la de Expediente Warren caen cada vez más en este pecado, como por ejemplo llenar un fregador con sangre que se nota que no es sangre. Un experto en el campo del CGI para cine de terror, Trey Lindsay, habló con Vulture y señaló claramente el problema: “Hay una actitud paranoica y una resistencia a comprometerse con una decisión creativa con la suficiente antelación como para poder llevarla a cabo correctamente”. El CGI se vuelve una solución apresurada para no tener que decidir cómo plasmar lo gore en el set de rodaje, y las casas de efectos especiales acaban entregando resultados a medio terminar por las prisas y la indecisión.
Muchas de las películas más efectivas y exitosas del año han optado por lo contrario: recuperar los efectos prácticos. En Obsession un momento de matanza brutal empleó un muñeco que había que destrozar. Primate, aunque tuviese un animal como parte de su propuesta, intentó usar todos los elementos prácticos posibles contando con el apoyo de un estudio. Siguen usando sangre falsa y cosas que son artificiosas, pero el nuevo genio del terror Zach Cregger tiene claro que es mejor esa vía: “Aunque se vean las costuras, seré mucho más indulgente si se trata de un efecto práctico artificial que de uno digital artificial”.
No obstante, Cregger no empleó del todo efectos prácticos con Resident Evil, sino que optó por una mezcla tirando también de CGI en momentos puntuales. Pero siguió empleando esto último con intención y capacidad de hacer que luzca potente, aunque tirar por lo práctico sea más laborioso por alargar los días al tener que limpiar y volver a maquillar tras hacer un desbarre con cada toma.
Esta serie de zombis de 16 episodios está recibiendo críticas incluso mejores que 'The Walking Dead': hasta Stephen King es fanEsto no es sólo un capricho creativo, sino que apunta a ser la manera en la que el público recupere el interés en ver terror como un espectáculo cinematográfico. Dentro de la industria hay voces que ven como la Inteligencia Artificial crea con facilidad “momentos de espectáculo” no muy dispares a los de un fregador lleno de sangre CGI, y la tendencia de muchos jóvenes es rechazar esa estética. Las películas que intentar hacer algo más elaborado, aunque se vea el efecto o lo artificioso, se ganan el beneficio de la duda porque al menos alguien ha hecho algo. Al final, como siempre, el mejor CGI es el que nunca notas porque estás cautivado por la magia del cine que hay en el resto de la imagen.