En un Brasil distópico, Tereza es una mujer de 77 años que vive en una ciudad industrializada ubicada en la vasta región amazónica. La vida de Tereza, como la de muchos otros en su comunidad, se ve marcada por los cambios impuestos por un gobierno autoritario y omnipresente. Un día, recibe una notificación oficial en la que se le exige abandonar su hogar para ser trasladada a una colonia habitacional destinada a los ancianos, un lugar apartado y deshumanizado donde se perdería el contacto con el mundo que ha conocido toda su vida. Enfrentada a la imposición de este futuro incierto, Tereza decide que antes de ser forzada a abandonar su hogar, cumplirá un último deseo: realizar un viaje a través de los ríos y afluentes de la región amazónica. En su mente, la selva y los ríos son los recuerdos más vívidos de su juventud, de tiempos en que el mundo era más libre, y la vida, aunque difícil, aún poseía una conexión profunda con la naturaleza. Este deseo de retornar a sus orígenes es más que un simple escape; representa una última tentativa de encontrar su identidad y su propósito antes de ser arrastrada hacia una existencia controlada y fría, lejos de sus recuerdos y su vida.