Frank Gehry explicó que el primer paso en sus trabajos era la pasión, esencial en su concepción arquitectónica. Fue en esa pasión por el dibujo donde Sydney Pollack encontró la primera clave para el estilo de la película. Empezando por los dibujos originales del arquitecto, el documental explora el proceso que sigue Frank Gehry desde que los convierte en modelos tridimensionales tangibles, a menudo hechos solo con cartón y cinta adhesiva, hasta los edificios acabados hechos de titanio y vidrio, hormigón y acero, madera y piedra.
Fue escrita y dirigida por Sydney Pollack. La idea surge en 1997, cuando el director descubre el Museo recién construido de Frank Ghery, mientras pasea por una avenida de Bilbao: “"Me quedé atónito ante la construcción, me invadió una emoción desconocida". Cuando estuvieron solos el arquitecto y el cineasta, éste último le preguntó que de dónde venía toda ese sentimiento. El arquitecto contestó: "Es como el sueño inducido por una droga de un edificio imposible". La idea se hace realidad cuando durante una cena en Los Ángeles, deciden convertir esas conversaciones en un filme. "Esta película es para mí, para Frank, para pasar unos cuantos fines de semana charlando de todo y de nada".
El último documental dirigido por Sydney Pollack. Su última película como director fue La intérprete.