Muy buena comedia con grandes toques de sentimentalismo real y nunca barato. Mucha gente puede opinar que, al ser una comedia, no debería reflexionar tan gravemente sobre la realidad de la homosexualidad a la luz de como tienes un pasado que has tenido que tapar por la época en la que vives, pero esa es la realidad en la que muchas personas se encuentran ahora y pueden tomársela con humor. La amistad mezclada con el amor, y que es mucho más fuerte que las propias pasiones y desde luego nunca dejar priorizar el dinero antes que los objetivos personales y familiares. Por eso se presenta la idea de que el dinero no da la felicidad, una reflexión a la tolerancia, para reír y llorar, porque en esto Javier Cámara es único, con unos registros interpretativos maravillosos, que engancha al espectador desde el primer momento de su aparación en pantalla. Muy recomendable.