Mejores críticasÚltimas críticasUsuarios que han publicado más críticasUsuarios con más seguidores
Filtrar por:
Todas
Lourdes L.
131.378 usuarios
920 críticas
Sigue sus publicaciones
3,5
Publicada el 1 de enero de 2014
Conoces los personajes, más o menos intuyes la aventura, tienes claro que vas a ver una magnífica representación de un mundo fantástico, un festival radiante para la vista y el oído, un derroche de imaginación y poderío, por tanto..., la cuestión se centra en la aventura, en saber si es lo bastante interesante y en saber si los 160 minutos son tan apasionantes como se espera. Hay una clara mejoría respecto al anterior libro -o película, según se quiera-, hazañas mucho más conseguidas y más peripecia en la intriga, mucha más emoción en cada suceso. Siempre tendré que admitir que el gran descubrimiento, el gran impacto cinematográfico fue la entrega del "Señor de los anillos"; a partir de ella, sólo queda seguir recreándose, seguir degustando el mismo -o menor, según se mire- nivel de un maravilloso mundo legendario y de unos exquisitos personajes. A la espera de la tercera entrega, únicamente cabe admitir que es un trabajo majestuoso y espléndido; tanto en fotografía, representación, vestuario, maquillaje, interpretación, imagen visual, contexto, guión..., y todo lo que se quiera. Luego, según sea tu devoción por los libros de Tolkien y según sea tu entusiasmo por la maestría de Peter Jackson, tu regocijo y diversión serán de mayor amplitud; en caso contrario, sabes que vas a ver una excelente película de aventuras, magistralmente realizada, de larga duración y que hay que tomárselo con calma!!!
Continuando con la trama de The Hobbit, The Desolation Of Smaug continua el resto de la novela adaptando los capítulos que van desde el ingreso al bosque oscuro hasta el tan esperado encuentro con Smaug en Lonely Mountain. Ya habiendo visto la película anterior o leído la novela, es fácil saber como sigue la historia. En esta secuela donde van surgiendo momentos claves que tienen una fuerte conexión con los eventos de The Lord Of The Rings. Uno de ellos es la investigación que Gandalf hace sobre el Necromancer. Cuando Gandalf se separa de los enanos para investigar sobre dicho individuo, la película se divide en dos hilos narrativos. El hilo que se enfoca en el Necromancer es bastante crucial porque tiene momentos que hacen mención a los Nazgul y el posible regreso de Sauron. La película da a entender que los Nazgul fueron encarcelados tras la batalla contra Sauron y que han sido liberados. También muestra la preparación de los orcos no solo para la batalla en Lonely Mountain, sino para las fuerzas que se irían organizando en Mordor. Jamás se ha explicado el regreso de Sauron en las películas anteriores y aquí se va dando una idea sobre ello, más aunque el regreso de este ser está sincronizado con el regreso del anillo único, ahora en manos de Bilbo. La novela no había indagado mucho sobre la investigación de Gandalf, pero la película lo desarrolla lo suficiente para entender la importante conexión que tiene este suceso con lo que vendría después en The Lord Of The Rings. En la película ya se empieza a notar un poco más el vínculo que Bilbo desarrolla con el anillo. En un enfrentamiento que tiene con una de las arañas gigantes se puede notar que Bilbo desarrolla una dependencia hacia el anillo. Algo que solo se ve en ese momento, pero Bilbo va usando el anillo cada vez más. Claro que él lo hace con el fin de ayudar a sus compañeros. Una diferencia que se puede notar en comparación con la novela es la inclusión de Legolas y Tauriel. Aunque canónicamente Legolas es el hijo biológico del rey Thranduil, este personaje no aparece en la novela original y debuta por primera vez en The Lord Of The Rings. Legolas siempre fue un personaje entrañable y su inclusión en esta película ayuda de cierta manera a enriquecer más la historia. Tauriel es un personaje que no existe en las obras de Tolkien y fue creada solo para esta saga cinematográfica. Puede que sea solo una excusa para ser el interés romántico de Kíli, pero ella juega un papel que sería aclarado en la próxima película. Lo que aquí se adelanta es un posible romance que desafía la complicada relación que hay entre los elfos y los enanos. Algo que da la esperanza de una posible convivencia entre ambos pueblos y que ya se había planteado con The Fellowship Of The Ring. Como huevo de Pascua hay una mención a Gimli y es algo que tiene sentido, ya que en el canon de las obras literarias, Gimli es hijo Glóin, uno de los compañeros de Thorin. El encuentro entre Throin y Thranduil es un momento bastante tenso. La película anterior ya se explicó en el prólogo el resentimiento que hay entre ellos y lo que llevo a Thorin a desconfiar de los elfos. Aunque la rivalidad entre los elfos y los enanos es una tradición que se ha mantenido por mucho tiempo según las obras de Tolkien. En esta película Bolg comienza a tener más importancia al ser el encargado de liderar a los orcos para eliminar a Thorin y compañía. Eso es un acierto, ya que en la novela Bolg solo se encarga de liderar a los goblins en la batalla de los cinco ejércitos. La película también indaga más la situación precaria de Lake-town y esto ayuda a ir desarrollando la imagen de Bard The Bowman como el héroe que es en la novela. Es indiscutible que la película no pierde el rumbo y adapta bastante bien la historia de la novela como su predecesora. Nada más la expande más con momentos adiciones que parecen enriquecer más la historia o ser puro relleno. Pero lo cierto es que esta película transmite bastante emoción como obra de fantasía. La secuencia de los barriles resulta ser una batalla espectacular cuando en la novela solo es una situación de escape. El esperado encuentro con Smaug resulta ser bastante emocionante. En la novela los enanos no participan cuando Bilbo se infiltra, pero aquí decidieron cambiar eso haciendo que haya un estupendo enfrentamiento. Así que se puede decir con certeza que este segundo capítulo de The Hobbit es una fantástica película que ofrece más momentos emocionantes y va desvelando el comienzo de lo que acontecería en The Lord Of The Rings. The Hobbit: The Desolation Of Smaug es una prometedora aventura de fantasía que tiene el mérito suficiente para estar a la altura del capítulo anterior. Quizás no tenga tanto peso narrativo como The Two Towers, pero ver a los enanos estando cerca de cumplir su misión hacen que la película merezca ser vista. Mi calificación final para esta película es un 10/10.
Con las presentaciones y el empaquetado de la primera película, la nueva película salta directamente a la acción y no cede hasta que el cliffhanger termina casi tres horas después.
El primer Hobbit fue todo un éxito en la taquilla ($ 1 mil millones en todo el mundo). Pero si somos honestos, admitiríamos que fue un poco aburrido y mucho tiempo, a 169 minutos. The Hobbit: The Desolation of Smaug es un poco menos largo y un poco menos aburrido. Eso es porque después de dos horas de instalación con Bilbo Baggins (Martin Freeman) mientras hobbits junto con el mago Gandalf (Ian McKellen) y 13 enanos, dirigidos por Thorin Oakenshield (Richard Armitage), para recuperar al Reino enano de Erebor, el dragón aparece. Este Smaug es un dragón para morirse. El director Peter Jackson realiza el mismo tipo de milagros con el digital Smaug que hizo con Gollum en la trilogía de El señor de los anillos. Inmortally expresado por Andy Serkis, Gollum te sedujo y te asustó en dosis iguales. Ditto Smaug. Como creación digital, Smaug es una maravilla sangrienta de miedo escurridizo. Y Benedict Cumberbatch le da una voz para que coincida. Las escenas entre Smaug y Bilbo imbuyen esta hinchada película en 3D con un sentido de carácter y propósito. Como antes, hay una tonelada de relleno. Legolas de Orlando Bloom aparece de la nada, seguramente no fuera de J.R.R. La esbelta novela de Tolkien. Y el guerrero elfo Tauriel (Evangeline Lilly) es pura invención. Pero, oh, ese dragón. Soportaría otro paso por la Tierra Media solo para pasar más tiempo con Smaug.
El primer Hobbit fue todo un éxito en la taquilla ($ 1 mil millones en todo el mundo). Pero si somos honestos, admitimos que fue un poco aburrido y muy largo, en 169 minutos. El Hobbit: La desolación de Smaug es un poco menos largo y un poco menos aburrido. Esto se debe a que después de dos horas de instalación involucró a Bilbo Baggins (Martin Freeman) mientras hobbits junto con el mago Gandalf (Ian McKellen) y 13 enanos, liderados por Thorin Oakenshield (Richard Armitage), para recuperar el Reino Enano de Erebor, el dragón. aparece. Este Smaug es un dragón para morirse. El director Peter Jackson realiza el mismo tipo de milagros con el Smaug digital que hizo con Gollum en la trilogía de El Señor de los Anillos. Inmortalmente expresado por Andy Serkis, Gollum te sedujo y te asustó en dosis iguales. Lo mismo dice Smaug. Como creación digital, Smaug es una maravilla sangrienta del miedo que se desliza. Y Benedict Cumberbatch le da una voz para que coincida. Las escenas entre Smaug y Bilbo imbuyen esta película 3D inflada con un sentido de carácter y propósito. Al igual que antes, hay un montón de relleno. Legolas de Orlando Bloom aparece de la nada, seguramente no de J.R.R. La novela esbelta de Tolkien. Y la elfa guerrera Tauriel (Evangeline Lilly) es pura invención. Pero, oh, ese dragón. Soportaría otro slog a través de la Tierra Media solo para pasar más tiempo con Smaug.
El primer Hobbit fue todo un éxito en la taquilla ($ 1 mil millones en todo el mundo). Pero si somos honestos, admitimos que fue un poco aburrido y muy largo, en 169 minutos. El Hobbit: La desolación de Smaug es un poco menos largo y un poco menos aburrido. Esto se debe a que después de dos horas de instalación involucró a Bilbo Baggins (Martin Freeman) mientras hobbits junto con el mago Gandalf (Ian McKellen) y 13 enanos, liderados por Thorin Oakenshield (Richard Armitage), para recuperar el Reino Enano de Erebor, el dragón. aparece. Este Smaug es un dragón para morirse. El director Peter Jackson realiza el mismo tipo de milagros con el Smaug digital que hizo con Gollum en la trilogía de El Señor de los Anillos. Inmortalmente expresado por Andy Serkis, Gollum te sedujo y te asustó en dosis iguales. Lo mismo dice Smaug. Como creación digital, Smaug es una maravilla sangrienta del miedo que se desliza. Y Benedict Cumberbatch le da una voz para que coincida. Las escenas entre Smaug y Bilbo imbuyen esta película 3D inflada con un sentido de carácter y propósito. Como antes, hay un montón de relleno. Legolas de Orlando Bloom aparece de la nada, seguramente no de J.R.R. La novela esbelta de Tolkien. Y la elfa guerrera Tauriel (Evangeline Lilly) es pura invención. Pero, oh, ese dragón. Soportaría otro slog a través de la Tierra Media solo para pasar más tiempo con Smaug.
21.327 usuarios
230 críticas
Sigue sus publicaciones
3,0
Publicada el 18 de diciembre de 2013
Si la primera parte del Hobbit resultaba aburrida y daba la impresión que solo era una especie de Clon soso de la saga anterior esta segunda sesión resulta un avance a todas luces. Entretenida y con un buen ritmo (cortado a veces por tramas secundarias) hasta resulta realmente fastidioso que en lo mejor de la función te corten la película para dar paso a la tercera parte. Viendo el anterior film uno pensaba que tres películas para contar un solo libro eran excesivas pero ahora se hacen hasta demasiado pocas. Quizás lo mejor de la función viene sobre todo de dos personajes que dan más empaque a la función: una elfa-actriz llena de vitalidad y un Dragón que si bien estéticamente no resulta nada original si tiene más personalidad que muchos de sus compañeros de reparto, hasta dan ganas que en la siguiente película gane la partida y se los coma a todos….bueno menos a Evangeline que ¡caray! yo nunca seguí “Perdidos” pero ya me arrepiento……..