Ambientada en el interior de un coche y con una única persona en pantalla, "Locke" es una apuesta arriesgada, pero a la vez nos presenta un concepto original y atrevido. Es impresionante como las distintas conversaciones telefónicas van creando tensión de una manera inesperada, no hay acción ni persecuciones pero resulta ser un tenso thriller que te deja sin aliento.
Locke es un tipo bloqueado, pero demuestra mucha sangre fría y se mantiene firme ante la decisión más valiente de su vida, no abandonar a su hijo como hizo su padre con él, aun sabiendo que eso puede destruir su actual familia y le hará perder su trabajo. Una memorable actuación de Tom Hardy (El caballero oscuro, El topo) que consigue trasmitir todo un catálogo de sentimientos y estados de ánimo que logran que el espectador se ponga en el lugar de Ivan Locke y llegar así a cautivarnos con la sencilla historia de un hombre a punto de perderlo todo. El resto del reparto, al igual que en "Buried", son las distintas voces que escuchamos a través del teléfono móvil del protagonista.
Para terminar unas curiosidades, la película es a tiempo real, la hora y media que dura es el tiempo que tarda el protagonista en ir de Birmingham a Londres. Las llamadas de teléfono son reales, los actores estaban en una habitación de hotel interactuando con Hardy mientras este conducía. Es la segunda película como director y guionista de Steven Knight, después de "Redemption". Al principio de la película vemos que el protagonista lleva puesto un chaleco amarillo y, sin quitárselo, se monta en el coche, podemos ver que lo lleva puesto en las primeras llamadas, pero de pronto aparece sin él, con un jersey de lana y una camisa que no para de remangarse. Locke tiene registrado a su jefe Gareth como “Bastard” en la agenda del teléfono.