Pura nostalgia en el aire de las salinas de las islas. Los "hombres de sal", como todos los días, contemplan el amanecer mientras trabajan la sal de una manera gustosa.
En Fuencaliente (La Palma) la blanca sal destaca sobre el negro del último volcán (Teneguía 1971), abunda la tranquilidad en esta zona, aunque Secundino un sordomudo de 60 años adoptado por la familia de Andrés (propietario de las salinas) ha decidido conocer a su único hijo del cual nunca ha sabido nada.Mientras, en Janubio (Lanzarote), Francisco un hombre de 33 años y ex-convicto, se refugia de su pasado ocupando una de la casas del degradado paisaje. Los dos viejos salineros han deciden acogerlo y ofrecerle trabajo.
Curiosas historias de los últimos salineros de Canarias, gente que a pesar de los baches de la vida han decidido sobrevivir y luchar por llegar a disfrutar haciendo lo que más les gusta.