La última película escrita, dirigida, producida y montada por los hermanos Coen (Joel y Ethan) es un divertido homenaje a la industria del cine de Hollywood en la década de 1950. Una visión romántica de esa Edad de Oro que será recordada como una obra menor de los Coen pues no termina de ser todo lo ácida que se espera de ellos. ¡Ave, César! abrió el Festival de Cine de Berlín de 2016, ha recibido buenas críticas y también el respaldo del público ya que terminó segunda en la taquilla, durante su primer fin de semana, por detrás de Kung Fu Panda 3.
[...] ¡Ave, César! tiene todo lo que se puede esperar en una película de los hermanos Coen, hay misterio, intriga, pasión, delincuencia, divertidas parodias y un reparto lleno de estrellas. También recurren a todos los clichés sobre la industria del cine de aquella época, una monótona voz en off, espectaculares números musicales, grandiosos platós, decorados de cartón piedra, estrellas que ofrecen una blanca imagen pública cuando su realidad es más oscura, actores muy queridos por el público incapaces de decir dos palabras seguidas… Todo ello para hacer un sincero homenaje al cine de la época dorada de los grandes estudios.
En este sentido, la película cumple su función, hay tiempo para homenajear a Esther Williams y sus películas acuáticas de la mano de Scarlett Johansson, a los números musicales donde reinaba el claqué, con un Channing Tatum demostrando que no tiene nada que envidiar a Gene Kelly, también a esos western donde los actores no necesitaban saber actuar y hasta un guiño a Con la muerte en los talones con esa casa sobre el acantilado. Sin embargo, aunque la mayoría de las escenas funcionan por separado, el conjunto se siente deslavazado. El hilo conductor es el personaje de Josh Brolin, un largo día en sus quehaceres habituales, yendo de un fuego al siguiente, resolviendo problemas y cerrando las historias de manera más o menos satisfactoria para el espectador. Al final resulta un poco desconcertante pues no queda muy claro que es lo que han querido contarnos y el secuestro es sólo una excusa para mostrar cómo funcionaba realmente la industria.
Ya he dicho que el reparto es muy coral, el protagonista es Josh Brolin que brilla con un personaje brusco que, en el fondo, disfruta con su trabajo. George Clooney demasiado histriónico y exagerado para mi gusto. Muy destacable Alden Ehrenreich como el vaquero carismático tan hábil con el lazo como torpe con las palabras, con su personaje los Coen despliegan todo su cinismo. Ralph Fiennes es un estirado director inglés que no soporta al actor impuesto por el estudio. Frances McDormand brilla en un breve papel que tiene una escena memorable. Tilda Swinton interpreta a dos periodistas gemelas que merodean por los estudios a la caza de alguna exclusiva. Scarlett Johansson es una actriz con una imagen dulce e inocente que en la intimidad no tiene nada de dulce ni de inocente. Channing Tatum tiene otra escena memorable con un gran número musical y Jonah Hill es un abogado al que recurren para soluciones poco éticas.
Un sincero homenaje al Hollywood clásico, con muchas referencias inteligentes y algún momento realmente brillante. No es para reírse a carcajadas pero si resulta divertida y entretenida.