Un barco con un importante depósito de gas en su interior surca las aguas del océano cuando de repente llega al golfo de Aden y surgen terroríficas e inesperadas complicaciones. Una banda de piratas somalíes aparece en el horizonte y ataca el barco, tomando como rehenes a sus tripulantes y pretendiendo hacerse con todo el cargamento. El Ejército Ruso decide tomar medidas de inmediato para resolver la situación y manda a varias tropas con el objetivo de liberar el barco secuestrado. Su intención no es tanto liberar el barco sin que haya heridos como conservar el cargamento cueste lo que cueste.