"Yo quería una misión... y por mis pecados me dieron una". Eso fue lo primero que pensó el indomable Capitán Willard cuando despertó de su hotel en Saigón. Tras varios días poniéndose hasta arriba de alcohol y heroína decidió ponerse manos a la obra. Una vez llegado al cuartel militar que sus compañeros han instalado en la costa ...