Aburrida, absurda, larga, vacía de contenido y de ritmo narrativo, interminable, presuntuosa y fallida parodia en torno a un argumento del que se podía haber sacado mucho jugo, mucho más gamberrismo y, desde luego, gags más ácidos y aplastantes. Al final es todo un compendio de planos secuencia plagado de estrellas y de presupuesto que no transmiten absolutamente nada. Si pretendía ser una alegoría, una crítica jocosa o una burla al supremacismo blanco americano, se queda estúpidamente corto. Si lo que quería era vendernos una parodia de Armageddon, la auténtica es más divertidamente inverosímil y disparatada que esta. Qué cosa más ñoña y carente de audacia. Lo único que me ha parecido realmente chistoso es que los de Netflix la califican con las etiquetas de “lenguaje, sexo, desnudez”. Queda patente que ni siquiera ellos se han molestado en verla.