Adaptación de la famosa novela de Hemingway que narra la historia de Santiago, un viejo pescador portugués que lleva 84 días sin pescar un solo pez. El anciano lobo de mar, viudo y sin hijos, es amigo de un joven que lo adora porque le ha enseñado todo sobre la mar, pero los padres del chico creen que la suerte ha abandonado a Santiago y que nunca volverá a capturar un pez. Sin embargo, al día siguiente, sale a faenar decidido a apresar el pez más grande que se haya capturado jamás.
Un solitario pescador que representa la imágen de inmortalidad. Dice la propia obra que al hombre se le puede matar pero no vencer, dice que somos capaces de todo, como el pescador que se pasa 99 días sin pescar nada pero vuelve el día número 100 sin perder la esperanza, y un día pesca el pez más grande que haya pescado, un último reto a lo que su vida ha sido, un viejo tenido de inservible que logrará culminar lo que toda su historia ha sido, todo lo que ha vivido y lo que él es en ese pez que lo pondrá a prueba y lo llevará al límite. El pez es la meta y no hay otra opción mas que alcanzarla.
El pescador es arrastrado por el monstruo de 600 kilos, pero cueste lo que cueste no lo soltará, lo arrastrá por el mar, la vida misma llena de peligros y donde no sabes qué te vas a encontrar pero majestuosa y cautivadora. Atrapará al pez y no lo soltará, lo protegerá con toda su alma en un entorno con otros cazadores listos para pescar. Y será sometido a su propio destino.
Tiene un estilo muy contenido y sobrio, adecuado a la soledad y entorno del protagonista, narrativamente muy sólida en una adaptación que era muy complicada por las limitaciones técnicas de la época, y es que tiene secuencias donde los encuadres son un poco extraños, la iluminación a veces era un poco artificial y los colores a veces algo saturados, pese a esto te regala también muchos planos preciosos y sumamente artísticos.
Acompaña muy bien una banda sonora clásica que armoniza muy bien el ritmo apaciguado y solemne de la obra. Maestro de orquesta el señor Tiomkin.
Soledad, lealtad y muerte; el viejo se siente vulnerable y derrotado, preparado para lo que el mar aguarde para él, añora a su ayudante, rememora su pasado y se protege en él, a la hora de la verdad estamos solos en nuestras luchas pero hay que mantenernos firmes y seguir en la búsqueda de nuestras metas aunque a veces nos puedan llevar a nuestro límite físico o mental.
El libro es superior a la película ya que esta está más simplificada, pero aún así es buena adaptación, con buen guión, buen desarrollo, una gran actuación y lo que más me ha gustado, una banda sonora que inspira clasicismo y belleza.