Con un total de 11 temporadas y 177 episodios emitidos entre 2010 y 2022, no es de extrañar que recordemos vagamente o que incluso nos hayamos olvidado por completo de algunos personajes de The Walking Dead que comenzaron siendo parte importante del grupo en las primeras temporadas. Así de primeras se me viene a la cabeza Jacqui, que estaba interpretada por Jeryl Prescott y decidió que pasaba de seguir viviendo en su visita al Centro de Control de Enfermedades, el marido de Carol Ed Peletier (Adam Minarovich) o Heath (Corey Hawkins), un personaje que apareció más avanzada la historia que desapareció sin dar ninguna explicación y abrió una trama que nunca llegó a resolverse.
No es el caso de Andrea Harrison, uno de los personajes directamente adaptados del cómic y que eran de los más fuertes e importantes sobre el papel, pero por una razón muy diferente. Interpretada por Laurie Holden durante tres temporadas, Andrea se convirtió en uno de los personajes más odiados por parte de los fans.
Aunque al principio el personaje comenzó adaptando su historia de forma más o menos similar, los seguidores no tardaron en comenzar a sentir cierta animadversión por la superviviente y sus acciones no ayudaron a la situación. Por un lado por su personalidad. Mucho menos amable y cercana que el personaje original, pero el arco de Andrea se desvió completamente de su historia en los cómics y mantuvo un breve idilio cuando Shane (Jon Bernthal) ya se había ganado nuestra antipatía. Luego pasó un tiempo por su cuenta y, aunque aquella etapa sirvió para conocer a Michonne (Danai Gurira), acabó siendo la novia de El Gobernador (David Morrissey), que fue uno de los grandes primeros villanos a los que los supervivientes tuvieron que hacer frente. También uno de los más despreciables y letales.
En general, Andrea no caía bien a nadie y eso la convirtió en carne de cañón: era un personaje lo suficientemente importante como para que su muerte no pasara sin pena ni gloria pero tampoco nadie se iba a sentir especialmente ofendido por ello.
Sin embargo, mientras entre la audiencia ya teníamos asumido que la Andrea de la serie nunca iba a ser la Andrea que tanto gustaba en los cómics y nadie puso el grito en el cielo, la actriz Laurie Holden y el resto del equipo sí quedaron en shock al conocer que el personaje iba a morir: la muerte de Andrea no formaba parte de los planes originales de la temporada 3 y prácticamente se enteraron e un día para otro, apenas unos días antes de rodar el episodio en cuestión.
Así lo contó ella misma en entrevista con TVLine nada más emitirse el capítulo 'Welcome to the Tombs' (3x16), el final de la temporada 3.
No recibí la noticia oficial hasta unos días antes de empezar a rodar el final. Fue un shock para todos. Nunca formó parte de los documentos originales de la tercera temporada. Y fue bastante inesperado
No obstante, Holden aseguraba habérselo tomado bien, como una consecuencia inevitable de ser parte de una serie empeñada en demostrar a la audiencia que absolutamente nadie estaba a salvo: "Dicho esto, esto es The Walking Dead. Esta serie no es convencional en absoluto, y como actores lo sabemos. Así que hay que dejarse llevar. Apareces, haces lo mejor que puedes y respetas la narrativa. En general, ha sido una experiencia extraordinaria y me siento muy afortunado de haber formado parte de ella".
"Sinceramente, siento que está impulsado por la historia", aseguraba sobre lo que habría llevado al equipo a tomar esta decisión. "Impulsa la historia hacia adelante... La segunda mitad de la tercera temporada fue un poco descontrolada. Tuvo una fluidez orgánica y se desarrolló de forma natural día a día, semana a semana, momento a momento".
Con el paso del tiempo, no obstante, Holden admitió que le daba mucha pena cómo se había desarrollado el personaje en la serie y que los planes originales es que formase parte de The Walking Dead al menos 8 temporadas. "Creo que todo lo que escribieron sobre Andrea y el Gobernador fue un completo disparate", admitió a TVGuide en 2017. "Hice lo mejor que pude para contar esa historia y justificar dónde Andrea guardaba su corazón. Amo a [el showrunner] Scott Gimple por darme una muerte hermosa y redentora para que lo entendieran, y ella no fue una víctima; murió en sus propios términos. Pero creo que se perdió mucha narrativa hermosa y que debería haber estado ahí mucho tiempo, siendo la líder que [Robert] Kirkman creó en el cómic".