SWAT
Reposiciones
´Armas y Tácticas Especiales´ es la traducción al español de las siglas americanas. Trata de acercarnos al día a día de un grupo especial de policías de asalto de élite en Los Ángeles intentando actualizar aquella primera serie del 76 ¨SWAT. Los hombres de Harrelson” con Steve Forrest como Hondo -Harrelson- como teniente del grupo en el que figuraba Robert Urich (más tarde el detective Spencer de su recordada serie).La ´SWAT´ del 76 fueron 37 episodios en 2 temporadas
En el 2003 (parece que los éxitos anteriores piden probar de nuevo) se llevó al cine con Samuel L. Jackson y Colin Farrel. Resultó una desafortunada imitación aburrida, de machotes de los de entonces con expresiones cuarteleras en los diálogos que cumplían las expectativas de los adictos. Poco más. Y ya en el 2017 se volvió a rodar para tv esta serie que se comenta con 66 episodios en tres temporadas iniciando con un Hondo como ex infante de marina que es nombrado sargento de una unidad especializada del SWAT. El número de episodios nos da la acogida a la serie. Si escribo esto cuatro años después de la última presentación, es por la repetición en distintas cadenas de los episodios de las tres temporadas –creo- en el horario de anochecer con dos o tres capítulos seguidos casi a diario que mezclan el orden de episodios y yo creo que hasta de temporadas. Gusta a los aficionados.
SWAT-serie de tv del 2017- sigue siendo tan americanada como la del año 76, serie que encumbró a Steve Forrest (hermano de Dana Andrews, el de´ Laura´-44- de Preminger,´Los mejores años de nuestra vida´ -46- de William Wyler…) y abrió camino a otros que le acompañaban en el reparto. Esta vez el personaje de Hondo viene interpretado por Shemar Moore (el Derek Morgan con 11 temporadas en “Mentes criminales”) que, cuando los guionistas le pintan melodramático, recuerda al Virgil Tibbs de “En el calor de la noche”-67- con Sidney Poitier y Rod Steiger ,o cuando contempla el abuso en el país hacia lo afroamericano le enerva el sentido de responsabilidad personal de su vocación de mantener la seguridad ciudadana frente a las dificultades de vida de los hispanos como la capitana (mujer, joven, inmigrante) o exacerba la vena justiciera del trauma no superado de su niñez solitaria sin padre, con el sustitutivo de la adopción legal de un adolescente y con la tirantez en su propia relación paternofilial y fraternal. Moore brilla como Hondo con una presencia muy notable, pero todos los componentes de cabecera tienen empaque para solidificar sus personajes.
Una serie que avanza en sus guiones al ritmo de las pretendidas políticas progresistas sociales. Los rasgos de cada perfil de los componentes del grupo resultan excesivamente superficiales. Una cosa es el drama policíaco, (lo que atrae de la serie: la acción), y otra cosa son las afinidades o rencillas entre los miembros del grupo, sus problemas familiares, la identidad sexual, etc., que pueden lastrar el ritmo del capítulo con apuntes sociales y la oportuna lección moral de cada capítulo. Baste la expresión del comandante de la comisaría cuando explicando que el ascenso de Hondo es efecto de “óptica social”, para confirmar la puesta al día de los guiones… .La serie, aunque repetida en las cadenas y sin orden ni concierto en su orden de programación, cumple las expectativas del aficionado.